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miércoles, 9 de marzo de 2011

CONTROL DE PREDADORES

Una de las herramientas fundamentales en la gestión de nuestros cotos, sobre todo en cuanto a especies de caza menor es el control de predadores.
Se trata de un tema controvertido en el que se encuentran gran cantidad de detractores, sobre todo en el ámbito no cinegético. Es verdad también que, en muchas ocasiones, se habla de zorros, córvidos... como la única causa de la desaparición de perdices o conejos, sin tener en cuenta otros factores mucho más importantes como la perdida de hábitat, falta de gestión cinegética, problemas ambientales... que debemos  intentar resolver de forma prioritaria.
En cualquier caso, debemos buscar un equilibrio y utilizar el control de predadores autorizado y racional como una herramienta más en la gestión de nuestros cotos, porque es verdad que su presencia en proporciones excesivas puede causar importantes daños sobre todo en determinadas épocas, como la que se acerca, la reproducción. Por otra parte, sería necesario también hacer una reflexión sobre otros predadores "no convencionales" y que cada vez causan más estragos en las poblaciones de caza menor, como gatos asilvestrados (transmisores además de graves enfermedades para gatos monteses en peligro de extinción), por no hablar de las cigüeñas blancas, voraces predadores de gazapos, lebratos, perdigones y de multitud de anfibios y reptiles protegidos entre otros, con poblaciones cada vez más excesivas en algunas zonas.
A parte de estos aspectos que las administraciones deberían abordar de forma urgente, es necesario volver a insistir en que el control de predadores debe ser responsable.
En ese sentido, en Andalucía o Castilla y León se han llevado a cabo trabajos de control de predadores empleando nuevas herramientas selectivas, principalmente para zorros, perros o gatos asilvestrados, el collarum y el belisle, métodos acordes con la nueva normativa sobre patrimonio natural y biodiversidad. Se trata de sistemas de lazos selectivos con cables propulsados cuya eficacia se ha intentado comparar con otros métodos como cajas trampa tradicionales y otros lazos. De entre todos los métodos comparados, se observó que el collarum fue el más efectivo para el control de zorros, con gran selectividad y bajo riesgo para otras especies, por lo que podría ser de gran interés para la gestión cinegética de nuestros cotos, favoreciendo así la recuperación, en muchas zonas, de las maltrechas poblaciones de perdices o conejos, aunque, sin olvidar, como hemos apuntado con anterioridad, otras medidas fundamentales de gestión de hábitat.


lunes, 22 de noviembre de 2010

PLAN DE VIGILANCIA SANITARIA PERMANENTE DE LA FAUNA SILVESTRE EN CASTILLA Y LEÓN

El pasado 16 de noviembre de 2010 se publicó en el Boletín Oficial de Castilla y León la Orden AyG/1535/2010, de 18 de Octubre, por la que se aprueba el Plan de Vigilancia Sanitaria Permanente de la Fauna Silvestre de Castilla y León.
Se trata de un ambicioso plan que pretende establecer un sistema de muestreo y vigilancia continua en explotaciones cinegéticas, núcleos zoológicos y espacios naturales acotados (figura que viene a incluir cualquier espacio vallado o señalizado en el que estén presentes especies silvestres, cinegéticas o no).
Este sistema prevé un muestreo sistemático tanto en explotaciones de animales silvestres como en ejemplares cazados y en cadáveres de aquellos encontrados muertos.
A priori se plantea como un novedoso, a la vez que necesario, sistema de control sanitario para nuestra fauna silvestre, si bien, a simple vista surgen numerosas dudas en cuanto a la organización de los controles y las dificultades para obtener las muestras, tanto de los ejemplares abatidos, como de los encontrados muertos (muestras en buenas condiciones) o, incluso, la toma de muestras en determinados ejemplares y explotaciones cinegéticas.
Esperemos que su ejecución sea exitosa y no suponga una traba más para la comercialización en explotaciones cinegéticas que ya encuentran numerosas dificultades administrativas para vender sus animales para repoblación, por considerar muchas veces a un mismo nivel una perdiz roja o un conejo de monte que una vaca o una oveja que van de explotación a explotación o a un matadero y no, como en nuestro caso, donde el destino principal es un coto de caza  o un espacio natural.
Por último, sería necesario considerar la posibilidad de que, de la mano de estos controles sanitairos oficiales en explotaciones cinegéticas, se hiciesen también controles orientados a determinar la pureza genética de los animales que luego se destinan a ser liberados en nuestros campos, de modo que se tratase de evitar la suelta de cientos o, incluso, miles de ejemplares mestizos que año tras año contaminan los cotos y muchas veces solo sirven para engordar zorros o rapaces o para una caza inmediata de una pequeña de los que se repueblan.